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El insólito caso de la mujer transgénero que se operó para “convertirse en un dragón”

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Y la transformación a la cual se sometió incluye una lengua totalmente perforada, tatuajes en escamas y seis cuernos en la cabeza.

En 1997 aún vivía como un hombre en Bruni, Texas, su nombre era Richard Hernández .

y ejercía el cargo de Vice Presidente en uno de los bancos más importantes de toda América. Pero todo cambió cuando le diagnosticaron VIH/SIDA, esa noticia fue lo que le impulsó a tomar la decisión de “no morir como un humano”, en sus propias palabras.

Dejó en el pasado el mundo corporativo para sacar a Eva a la luz, empezando su metamorfosis de humano a reptil, como siempre lo soñó. Este sueño en su corazón y en su mente se originó mucho antes del diagnóstico, cuando sus padres le abandonaron a los 5 años y quedó bajo la tutela de la “Serpiente cascabel dimantina del Oeste”, también conocida como Crótalo diamante occidental.

Ahora, a sus 56 años de edad comenzó esa transformación que consistió en hacerse tatuajes y más tatuajes, uno sobre otro, además de la operación de nariz para cambiar totalmente su forma, removerse las orejas y colorarse de verde los lóbulos de los ojos. Todo costó un estimado que casi alcanza los 30.000 euros.

Pero con un poco más de dinero, Eva planeaba ir aún más allá de los límites del resto de los transgénero en este mundo. Aún quedaban modificaciones corporales planificadas y nada iba a detenerla… “Para mí, este es el viaje más genial de mi vida. Hay razones profundas y significados sobre mi transformación y los motivos que me llevaron a ejecutarla“, dijo.

El día internacional de la mujer no surgió como una celebración, fue por una horrible tragedia

“Tengo dos madres: una es la original y mi segundo nacimiento se lo debo a mis padres reptilianos, que son serpientes cascabel diamantina del oeste. Espero que esta historia ayude a otras personas, no solo a aquellos que han vivido momentos difíciles sino a todo aquel que haya perdido las esperanzas…”

Tengo ocho cuernos en la frente, me quité las orejas, mi nariz tiene otra forma, la parte blanca de mis ojos ahora es verde, mi lengua está bifurcada, toda mi cara está tatuada y he sacrificado algo de mi pecho y mis muñecas. Con todo esto quiero que se abra un diálogo sobre la modificación del cuerpo”, continuó Eva.

Ella, a pesar de sentir aprecio por algunos seres humanos y respetar a su especie, considera que los animales son mucho mejores y esto tiene un significado en su proceso de transformación.

Ahora, no se considera solo humana, sino “humana y reptil al mismo tiempo” Manifestó que esto no ha terminado, y que su modificación continuará. Es lo que la mantiene con ganas de levantarse por las mañanas.

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